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jueves, 8 de enero de 2009

Ya lo pensaré mañana...


Hoy estoy segura. Segura, convencida de su bondad, de que es una persona integra y que admira a las que lo son. Y aún más, que desprecia a las que no lo son, no es un desprecio de hacer ascos, es una especie de indiferencia e incluso de molestia al encontrar personas así en su caminar por la vida.
Sus amigos, los de verdad, le conocen bien, saben la grandeza de su alma y no dudan ni un instante de que la posee, ponen la mano en el fuego y no se queman. Los que dudan de su generosidad y rectitud no son amigos-as suyos aunque se crean que lo son.
Es verdad que en situaciones límites se ve la verdadera cara de las personas. Las cobardes, hipócritas, las solidarias, las que se ponen al lado de los débiles…todas.
Algunas personas, en determinados momentos, callan, no por eso otorgan…porque algunos silencios son caballerosos, elegantes en las damas o simplemente demostración del saber estar, algo que solo entienden almas educadas y sensibles a las que pocas palabras bastan y saben leer entre líneas.
Tal vez mañana le pida perdón por dudar de su persona (puede ser que no le importe, le dé igual). Tal vez no sea capaz de hacerlo nunca. No pueda ya acercarme porque me siento indigna, y temo su rechazo, por eso le digo que la pena de estar lejos, espiritualmente, es mi compañera de camino.
Me lo merezco.

Carol

11 comentarios:

seriecito dijo...

Nunca es tarde para rectificar. Disculparse es un acto lleno de valor. La cobardia, el temor o la timidez, no resuelven los conflictos interpersonales.

Hablar, siempre es ganar; callar, es darse por vencido...

Salu2

Carol dijo...

Seriecito, tengo por norma creer en las personas desde el principio, muchas veces peco de ingenua, cuando he dudado de alguien porque la situación no estaba clara y después llevaba toda la razón he demostrado no conocer bien a la persona, no ser merecedora de la confianza que ella depositó en mí.

Duele mucho equivocarse, por eso prefiero que se rían de mí los que no son tan íntegros, antes que hacer daño.

Pedir perdón sintiéndolo nos reconcilia con los demás y con nosotros mismos.

Saludos.

Luna dijo...

Carol, estoy totalmente de acuerdo con la reflexión de seriecito.

Si te equivocaste, te honra pedir perdón.
Es de sabios rectificar.

También es de generosos pedir perdón y perdonar.

El pedir perdón, no significa humillarse o denostar nuestra personalidad, todo lo contrario-

Si cumplimos nuestra partes, queda en la otra parte, la virtud y la generosidad, sobre la cual no tenemos potestad.

Tampoco sirve de nada el que se rian de ti para no equivocarte...


Eso lleva a la frustación, a la humillación del autoestima.

Como dijo no sé quién... Dios dijo, amad a los demás como a tí mismo, no más que a ti mismo...

UN BESO
Maruja

Carol dijo...

De acuerdo con Seriecito y contigo Luna, a mí nunca me cuesta pedir perdón y si no me lo quieren dar o me lo dan de mala gana, me es igual, yo cumplo con lo que el corazón me dicta y me quedo en paz conmigo misma.

Tengo, por lo general, mucha fe en el ser humano y en su bondad.

Gracias por vuestras palabras.

Besos.

Luna dijo...

Yo también, Carol, tengo mucha fé en el ser humano.

Como de forma premeditada soy incapaz de infringir daño, afrenta, o desdoro a nadie, supongo que a la inversa, también.

UN BESO GRANDE,

Nuria dijo...

Habitualmente creo en las segundas oportunidades, cuando de verdad hay verdadera intención de no sólo subsanar el error, sino de no volver a repetirlo porque has aprendido una lección.

Creo en ello, para mi, y para los demás. Porque todos somos humanos, todos nos equivocamos, y la vida nos regala el tiempo de RECTIFICAR.

Pedir perdón, y demostrar que realmente estás arrepentida, que has aprendido de ese error y te ha hecho crecer y comprender muchas cosas, es un paso importante.

Reconocer nuestros propios "fallos" no es fácil, pero nos honra, estoy de acuerdo con vosotros. Ponerle remedio y cambiar, también. "Sólo" has de estar firmmente convencida.

Por eso creo en las segundas oportunidades, nunca en las terceras.

Un bico a todos.
Me alegro de volver a leerte Carol, de esta manera tan personal tuya. Un abrazo

Carol dijo...

Gracias Nuria, todos estamos de acuerdo en que es mejor pedir perdón que quedarse x tiempo rumiando una pena por un error cometido desconfiando de una persona que no merecía esta desconfianza.

Como dice Luna no es humillarse.

Ser humildes y no buscar excusas a nuestro error es de corazones generosos que admiten su culpa y son capaces de pedir perdón y de perdonar cuando la ofensa nos la hacen a nosotros y perdonamos sin rencor, "con el corázón en la mano como se suele decir".

Cómo tú creo en la segunda oportunidad y no en la tercera porque una vez podemos equivocarnos, es de humanos.

El título no lo toméis al pie de la letra, por favor, es una bonita frase de "Lo que el viento se llevó", cuando a la protagonista le resulta difícil ver algo claro en determinado momento, lo deja para el día siguiente y es cierto que muchas veces, en frío vemos las cosas mejor, más claras.

Besos.

Nuria dijo...

Dejarlo para el día siguiente, a veces ayuda, pero dilatar una decisión es sólo rehuirla. Tienes razón.
No sabía que esa frase era de "Lo que el viento se llevó"

Un bico

Carol dijo...

Tienes mucha razón Nuria, no hay que dejar que estos errores se enquisten y se haga muy tarde para repararlos.

Un beso.

ALIX dijo...

ES DURO CUANDO HACEMOS DAÑO A QUIEN
AMAMOS.JUZGAR, DESPRECIAR, NO VALORAR, EQUIVOCARNOS, COLARNOS EN FIN....
LO BUENO ES ARREGLAR, APRENDER,PENSAR.....
ADEMAS NO SOMOS PERFECTOS POR LO TANTO ARREGLAR, PENSAR, VALORAR
Y AMAR.
TENEMOS QUE COLARNOS DE VEZ EN CUANDO Y PERDONARNOS NOSOTROS
TAMBIEN...
UN FUERTE ABRAZO Y MUCHOS MUSUS
PRECIOSA.

Carol dijo...

Muchas gracias por tus palabras Alix, creo que perdonarnos nos cuesta mucho a mí más que perdonar, pero hay que intentar hacerlo sobre todo cuando hacemos daño sin querer, sin haber habido premeditación ni mala intención en causar mal a otra persona.

Espero que lo estés pasando muy bien y que tengas buen viaje de vuelta al hogar.

Musuak.