
Acababa de cerrar la puerta cuando cayó al suelo, enseguida Ella lo cogió de la mano llevándoselo.
-No puedo irme aún, tengo muchas cosas que hacer…
-Ya las harán otros por ti no te preocupes-dijo Ella tranquilamente.
-¿Otros? ¿Qué otros? Tengo que criar a mis hijos, mi mujer no podrá sola con todo.
-Tendrá ayuda, muy pronto encontrará a alguien que le ayude.
-Es mi obligación hacerlo, bueno y mi placer también. ¡Suéltame la mano!
-No puedo, he venido a por ti no por mi propio gusto, esto es un encargo que tengo que llevar a cabo me guste o no y contra tu voluntad.
-¡No quiero irme!, no por favor no me lleves aún.
-No has comprendido la lección y años que llevaras aquí no la entenderías porque eres superficial, para ti solo existe lo que te interesa a nivel personal, pero nada de atender a las necesidades e intereses del prójimo.
-Me interesan mi mujer e hijos, creo que es suficiente.
-¡Si, son los más importantes amigo!, pero, ¿qué me dices de tus padres, hermanos, de la vecina anciana y del amigo que hoy no tiene que darle de comer a su familia? Es mejor cerrar los ojos al mundo y no hacer nada. No has entendido que para llevar a cabo su labor, Dios necesita ángeles y esos ángeles son tu vecina, tus padres, cualquier amigo, tan solo un corazón generoso que aún sin conocerte de nada se porta como un hermano con el que lo necesita. Ayudar es solidario, misericordioso, una palabra caída en desuso pero cuyo significado es de lo más bello que encontrar puedas. Ayudar desinteresadamente es dar amor, es lo que hace un ángel… y un ángel eres tú también.
-Yo no soy un ángel, soy corriente, un ser como otro cualquiera, insignificante.-Ninguna criatura es insignificante a los ojos de Dios. El problema es que el egoísmo no te deja ver la misión que te traía a la Tierra. Verás que otros ayudan a tu familia cuando tú te vayas y recordarás todas la veces que pudiste hacer algo por alguien y pasaste de largo sin mover un dedo. No solo viniste a disfrutar los bienes terrenales, además, a hacer el bien siempre que estuviera a tu alcance y fueron muchas las ocasiones que desperdiciaste. Ahora otros cumplirán su misión mejor que tú y si no lo hacen se lamentarán también. Los desafortunados que olvidaste ayudar tendrán su premio porque como bien sabes en esta vida se paga y se premia, más tarde o más temprano pero así es-. Lo miró con piedad pero convencida de que llevaría a cabo su misión.
-¿Quién te crees que eres? No tienes derecho a quitarme la vida, mi vida-.Sollozó, ya sin esperanzas.
-Solo soy una mensajera y acompañante en tu último paseo. Se acabó el tiempo que tenías para estar en este mundo, te dejaré en la puerta más cercana al Más Allá, al otro lado te esperan desde hace tiempo…desde que iniciaste el camino en este mundo que ahora abandonas, vuelves pues al sitio de dónde viniste.
Suavemente lo empujó y se quedó mirándolo cómo caminaba hacia su destino, mientras un profundo llanto llegaba a sus oídos procedentes de la calle dónde una mujer, inclinada sobre el cuerpo inerte de su marido, lloraba.
Después se dio la vuelta y con los ojos húmedos pensó que algún día le tocaría a Ella que la relevaran de aquel trabajo tan poco grato en el que llevaba tantos y tantos años.
Carol






















