
He abierto la ventana para oír la lluvia caer, es un sonido relajante y me trae la nostalgia de los días de lluvia en mi tierra, cuando era niña y no podía salir al patio de la casona a jugar o a la amplia azotea dónde el viento soplaba fuerte y la visión del Mar Mediterráneo enfurecido bañando de espuma blanca la playa me dejaba absorta en mis pensamientos.
Años después ya adolescente lo hacía bajo un paraguas y aunque terminaba mojándome el espectáculo era de pagar entrada para verlo, yo corría peligro de ser considerada una persona rara por estar allí quieta apoyada en el pretil viendo llover pero era impagable contemplar dicho espectáculo.
Cuando de noche me despertaba la lluvia al caer sobre mi ventana me arrebujaba bajo mis cuatro mantas y escuchaba los silbidos del viento que se colaban por las rendijas, me parecían palabras dichas al oído, palabras amorosas llegadas de lugares lejanos donde habitaba el dueño de mis sueños de amor aquel ser que sería mi alma gemela y que estaba por encontrar, algo en lo que yo intentaría poner empeño aunque eso no fuera suficiente ni seguro de conseguir por mucho esfuerzo que hiciera, porque llega cuando tiene que llegar cumpliendo con nuestro destino, al que no vale forzar.
Ver llover se convierte cada vez más en algo milagroso, y no me gusta esa lluvia que cae a cantaros, ahora me gusta la que cae mansa, empapa los campos, llena los ríos y los pantanos y nos deja pasear bien abrigados con botas, paraguas y… ¿por qué no?, con una sonrisa.
Por fin el otoño se muestra en todo su esplendor, las hojas de los árboles sembraron parques, aceras, montes, y caminos, bajó la temperatura y apreciamos más al llegar a casa, el calor del hogar, la taza de café humeante, la sopa en todas sus variedades y ese ambiente acogedor que se nota en los corazones de los que la habitamos.
Hoy me despertó la lluvia, él estaba junto a mí. Al principio del despertar no sabía si estaba soñando o despierta, después sus brazos amorosos me han abrazado y se disiparon las dudas, me he quedado quieta haciéndome la dormida para alargar el momento, seguir oyendo llover, mientras pensaba que la vida te quita y la vida te da o viceversa pero… por favor, que no me quite lo que tengo ahora.
Carol